un sitio de reunión para todos aquellos que escriban o que pretendan hacerlo. sobre todo aquellos que escribimos en las sombras e, incluso, en una zona de cierta penumbra.

sábado, 29 de agosto de 2009

Porno (resubido)


Porno (una forma de colocar un título a un post es decir de qué no trata)

No es que la escritura de este blog me haya deparado aventuras sin par. No pienso aseverar tal cosa pues estaría mintiendo. La vida del que escribe un blog, al menos si se trata de un blog que lee muy poca gente, sigue siendo la misma. Aún debo trabajar, no me señalan por la calle y, lástima, aún recibo un mayor y desconsiderado porcentaje de reenviados en mi correo.
Sin embargo, tampoco es empresa del todo aburrida la de llevar adelante El Fuego Sordo: En mis búsquedas por la web encontré un comic (mejor dicho, un manga), para descargar y leer en la pc, el cual juzgué bueno. Se llama César & Friends. Por ser tan divertido, le achaqué a su lectura, junto a otras causas, la responsabilidad de que mi blog no fuera como Orsai, de Hernán Casciari (blog que me gustaba mucho antes y que aún me gusta, pero respecto del cual debo afirmar que todo tiene un declive: ahora prefiero Espoiler, del mismo autor).
Una pequeña sorpresa fue recibir un comentario del autor en este post, invitándome a continuar la lectura, luego de demostrar sus sorpresa por mi referencia. Y de seguro por el hecho de que un hombre de 33 años, para la fecha, que hoy poseo dos más y no por gusto, lea manga.
Esta mínima perplejidad me abrió el paso para otras más. Si bien, hubo tiempo de reflexión entre ellas, permitido por la poca gente que transita por estas páginas y, sobre todo, por su timidez decisiva a la hora de afrontar el dilema ¿Comento o no?
De igual manera recibí mensaje, vía correo, de otro autor, ahora el mexicano Eduardo Olivares para dar acuse de recibo de la publicación en este medio del relato, excelente, El Feto Genio, ejemplo de maravillosa literatura que nos estaría vedado leer de no ser por la existencia de Internet. Eduardo me refirió su alejamiento de los caminos de la ficción, cosa que lamento y me ofreció su libro con citas sobre política, el cual se me hace difícil de adquirir por las severas y engorrosas limitaciones que se imponen acá en Venezuela para acceder a un cupo en dólares medianamente decente.
Obviando algún incidente he de decir que la referencia a un vídeo, alojado en la plataforma Youtube, sobre la vida de el escritor maldito Barón Biza, atrajo a este espacio a un grupo de seguidores suyos que prometen colocar en esta dirección http://www.baronbiza.blogspot.com/ la obra íntegra de tal autor. No deja de ser interesante tal ofrecimiento.
Surge de repente una pregunta para mí ¿Es que esto es ser blogger? y otra, hermosa y dura ¿Seré yo, maestro?

La locura del rey Jorge



Un video editado se difunde por Internet: en él se muestra la presunta demencia senil que aqueja a Fidel Castro. Sin ser demasiados parciales debe reconocerse que el hombre no es el mismo, que una enfermedad, la que sea, oculta a los grandes medios (e incluso a los pequeños y virtuales) ha disminuido sus facultades mentales. Nunca le tuve por genio, como tampoco a ningún otro político. Siempre he esgrimido la tesis de que quienes nos gobiernan, desde la época y el lugar que se juzgue conveniente usar como referencia o punto de partida, son personas normales, tal vez demasiado pagadas de sí mismas, tal vez un poco locas, creyentes de su propia leyenda. Pero es evidente el deterioro del discurso. Digamos la verdad; Fidel parece, en ese video, un abuelito bueno y senil de los que huelen a orina seca. Mi idea no es mofarme del hombre. El tipo tiene cuentas pendientes. Como todo gobernante, debió pasar por encima de muchos, ejecutar grandes injusticias para llegar y, sobre todo, para mantenerse en donde tantos años estuvo. A ratos, ratos perdidos acaso, hizo algunas cosas bien y ayudó a otros. Pero como dijo Julio Cortázar, allá en el fondo está la muerte. Es nuestra naturaleza, debe ser asumida su inminencia para calmar un poco el ánimo y ahuyentar el temor paralizante que la conciencia de la propia finitud podría causarnos si no la entendemos como algo natural. Los que han abandonado la creencia en ultramundos o en trascendencias, saben o debieran saber el riesgo y la valentía que requiere su postura. Ante esto es inevitable construir ídolos, titanes que afrontan los avatares de la existencia, las fuerzas de la naturaleza e, incluso, la perversidad humana encarnada en sistema político y económico. A tales fines se han levantado o se levantarán altares ateos para Marx, Lenin, Mao o Fidel. Es forma de asumir la vida y por esto no es objeto de crítica mientras en nada moleste o dañe a los demás, a los que no comparten la creencia o no la comparten con la misma intensidad o sinceridad. O mientras no dañe a cualquiera. Alargo demasiado mi reflexión, la idea es: es tragedia la muerte y es tragedia la muerte de los mitos, aún antes de la muerte física de quienes los encarnan. No puedo condolerme por un señor que juzgo pernicioso, tampoco alegrarme: vida y muerte son naturales como la lluvia, la noche o el sonido. Me duele, eso sí, la desolación de quienes han construido su vida en torno a esa figura, viendo en ella una especie de superhombre que no tendría final. Los que creen en ultramundos tal vez sean infelices en el fondo. Pero los creyentes de las religiones de izquierda tienen despertares más incómodos y no siempre tan tardíos, tan tranquilos, tan serenos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

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