Por estos días se acostumbra hacer un balance de lo vivido en el año que está por finalizar. A partir de allí, los medios de comunicación nos surten de listados (lo mejor y peor), resúmenes, records, reseñas y toda una barahúnda informativa, más o menos necesaria. Sobre esta base, surge la necesidad de abandonar la postura políticamente correcta (y realmente hipócrita) de buena parte de la prensa deportiva nacional; esto es, fingir imparcialidad y callar lo evidente: decir que el Rey está desnudo puede ser perogrullada, pero no deja de ser verdad.
Como en el estado Táchira tenemos postdoctorados en fútbol no nos creemos nada en la postura equilibrada, como por encima del bien y el mal, que nos venden desde gran parte de los medios deportivos nacionales quienes bajo un manto de ecuanimidad pretenden esconderse las costuras que franca y groseramente se les ven.
Dicho lo anterior, hay que hacer un señalamiento responsable de las personas e instituciones que haciendo un uso incorrecto del poder que les otorga el ser concesionarios del espectro radioeléctrico venezolano, formar parte de la prensa escrita nacional o ejercer su labor propia como comunicadores públicos con gran alcance de difusión a las masas, hacen uso del Antiaurnegrismo como velada ideología de desconocer al otro, que saben superior.
Hace casi cuatro décadas que el estado fronterizo habla de fútbol, pero como esta disciplina dormía silente en el resto del país, acalllada por los cotufazos entre magallaneros y caraquistas, resulta que Venezuela avanzó en esta disciplina y desde el 2007 sobrevino un viraje histórico y el balompié empezó a convocar gentes a las canchas venezolanas y a las transmisiones televisivas y radiales como jamás nunca lo fue, casi igual a lo acostumbrado en el estado Táchira.
Ese interés creciente del país fue proporcional al nacimiento de una ideología velada destinada a arrinconar a la más populosa hinchada patriota y de las más conocedoras de Sudamérica. Ejemplos varios, más de los aceptables tenemos de la perpetración de la incitación a la animadversión y del desconocimiento de sus semejantes, veamos:
Los aurinegros no tenemos que soportar que un periodista capitalino invoque el “sagrado” derecho (de propiedad) sobre un espectáculo deportivo para impedir el ingreso de los trapos del visitante a un Súper Clásico del Fútbol venezolano (y únicamente estos) prohibición que no se extendía a los locales; ni que al referirse a tan noble hinchada utilice siempre la expresión “vándalos”.
Los aurinegros no tenemos que sobrellevar que un conocido narrador de un medio regional ubicado en la capital venezolana manifieste frente a la impotencia que le generaba el campeonato absoluto del Deportivo Táchira este 2011 que un técnico como Jorge Luis Pinto no había “dejado absolutamente nada a la estructura del futbol tachirense” y que el cuadro atigrado “ni siquiera tenía segunda división”. Inocultable el dolor de estas palabras aciagas del joven periodista.
Para tutelar el derecho del venezolano a estar bien informado cuando ese periodista publicó esas palabras en el 2011, no sólo era claro que existe sí una segunda división del Carrusel Aurinegro, sino que la misma logró –para esos días- el ascenso de la Segunda B a la Segunda A y que sus categorías Sub-18 y Sub-20 disputaban en semifinales el título nacional en los torneos correspondientes.
Los aurinegros no tenemos que aguantar que un conocido canal venezolano, abusando de su labor social para la que fuera creado en fecha reciente, desconozca que sus narradores incitan a la antipatía, haciendo referencias atolondradas sobre abandonos de una hinchada aurinegra y la fidelidad absoluta de la barra del equipo capitalino por el cual vibran. Porque, ya debe decirse, en toda práctica normal del periodismo deportivo, sus operadores, como seres humanos que tienen unas preferencias sobre otras, no ocultan su cercanía o su pasión hacia determinado club sin que por ellos puedan, objetivamente, hacer un gallardo desempeño de la profesión. No es este el problema: tengan claro, por el contrario, que los aurinegros no compramos ese discurso modosito, que entre chistes malos sobre focas y el patético acting construido sobre las muecas recargadas de quién simula tomar refresco en seco, ve una permanente incoherencia en toda política organizativa y deportiva del carrusel y una permanente excelencia en cada mínima labor de los otros diecisiete equipos de la primera “A” nacional.
Como se viene un año 2012 en el cual podemos enmendar los errores cometidos, sólo nos queda hacer una cita, reconocer los logros y decir una verdad: La cita, sobre la tolerancia, sin autor conocido: Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón. El reconocimiento: el fútbol venezolano crece en lo deportivo y lo organizativo y, hablando un mismo idioma, la Vinotinto que nos aglutina sonará el Gloria al Bravo Pueblo en Brasil 2014. La verdad: Señores periodistas antiaurinegros, nuestra hinchada no les cree nada.
Feliz año, Venezuela.
Golmer Jota Vivas @Golm3r
David Colina @dagercol


1 comentarios:
QUE GRANDE ERES PARCE! SOLO TÁCHIRA, SENTIMIENTO DE UN PUEBLO ENVIDIA DE UN PAÍS.
AMOR E77ERNO 4UR1NEGRO ♥
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