un sitio de reunión para todos aquellos que escriban o que pretendan hacerlo. sobre todo aquellos que escribimos en las sombras e, incluso, en una zona de cierta penumbra.

domingo, 17 de agosto de 2008

Leo a Gao Xingjiang




¿Qué pensar de las palabras soeces? Sería paradójico escribir un ensayo sobre ellas sin usarlas libremente, todo en pro de la moral, las buenas costumbres y la "biensonancia" de la prosa escrita. "Puta", pienso, "No voy a caer en tal trampa". Allí afuera, tal vez un poco lejos, transcurren los Juegos Olímpicos. Beijing deja de ser Pekín y China deja de ser un Estado totalitario, no importa lo que diga Gao Xingjiang en su novela "El libro de un hombre solo". Allí se habla de muchas cosas, pero sobre todo se narran las andanzas del protagonista-autor durante la revolución cultural china. Deja un extraño sabor de boca: hermosa poesía, horrendo infierno vivido: denuncias y delaciones (que no felaciones, que eso estaba prohibido y por menos se caía en desgracia) sobre actividades contrarrevolucionarias siempre me han aterrorizado más que cualquier Jason o Freddy Krueger. Éstos al menos no actúan en nombre del pueblo, aunque comparten con líderes comunitarios y comisarios populares la misma impunidad. Caos, esa es la expresión y miedo también, así se puede describir la atmósfera del libro de Gao Xingjiang. Y sin embargo, China ya no es un país totalitario. Escribí esto en un pueblo de Falcón, en la costa venezolana, en casa alquilada y en una calle que desde hace poco ostenta su cobertor de cemento. Hay un cyber café muy cerca y desde una de sus pc consulto en google sobre temas como la citada revolución cultural, el dalai lama y la plaza Tianamen. Me apunta un amigo que eso no se puede hacer en China. No sé si sea cierto, pero, eso hace mejor o peor mi situación con respecto de la de un ciudadano de esa inmensa república? No sé qué pensar. Al menos creo que la cosa mejora si cerca está la gente que uno quiere y la que lo quiere a uno. Dostoievski dijo, con otras palabras (obvio, era en ruso), que la gente era gente en todos lados. Habría que ir a todos lados para saber si eso es cierto y mi presupuesto vacacional no me da mucha autonomía de vuelo. El que esto lea me puede contar, si ha ido.

miércoles, 13 de agosto de 2008

De vacaciones, escribo.

De vacaciones también se escribe y se piensa y se desea volver a la casa. Lo que no se hace vacaciones es tener demasiado cuidado con el estilo: antes bien, se escribe cómo quién recibe un dictado, no pretendo decir que de las nubes (del Averno tampoco, no se apuren a molestarme). Se escribe, se escribe en el blog, a los amigos sms, se escriben tonterías en un papel y se botan para evitar que alguien las lea, incluso que uno mismo las relea. Debo confesar, luego de leer a una autora de apellido Cameron y de no recuerdo cuál nombre, que a veces escribo sólo para impresionar y no con la idea de conocerme, de comunicarme, etc. A veces es mejor escribir, como dijo García Márquez, escribir para que a uno lo quieran. Hay gente que me quiere, mucha otra (muchísima) que no y sin embargo sigo transitando estos caminos. Escribo a pesar de todo y sobre todo a pesar de un niño que revuelve los pc en este cyber de playa donde estoy, buscando una moneda que perdió, para seguir jugando. Jugar es importante. Deseo que mi escribir sea como jugar. Espero que tu leer sea como devolverme una pelota de colores y sonidos que he lanzado yo con estas palabras no muy elevadas.

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